sábado, 9 de julio de 2011

Italia corre el riesgo de contagiarse de la fiebre española

¿Cuál será la próxima pieza del dominó de la eurozona en caer por la crisis? En los últimos dos años, la sabiduría popular ha considerado a España la más vulnerable a caer después de Grecia, Irlanda y Portugal, pero la atención de los inversionistas se centra cada vez más en Italia. La diferencia entre las rentabilidades de los bonos españoles e italianos se ha reducido a la mitad en lo que va de año, ante el temor a que los problemas de Roma puedan ser finalmente más difíciles de resolver que los de Madrid.

Ambos países tienen retos distintos. España registró un elevado déficit del 9,2% del PIB en 2010 y debe reestructurar sus cajas de ahorros. Pero su proporción de deuda/PIB es menor que la media de la eurozona y el crecimiento ha comenzado a recuperarse. Italia, por contra, tiene un bajo déficit del 4,6% y no ha tenido que apuntalar sus bancos. Pero apenas ha crecido en la última década y su proporción de deuda/PIB fue del 119% en 2010, sólo superado por el de Grecia.

Por ahora, los mercados están más preocupados por España, en vista de las incertidumbres sobre su déficit y su sistema bancario. Los bonos estatales españoles a 10 años tienen una rentabilidad del 5,64%, o 2,71 puntos porcentuales más que los equivalentes alemanes, mientras que el bono italiano está 2,36 puntos por encima del alemán. El menor diferencial de la deuda italiana también refleja en parte su mayor liquidez: el mercado de bonos italiano de 1,6 billones de euros (millones de millones) es casi el triple que el español.




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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi

Pero mientras España ha tomado medidas decisivas este año, los problemas a largo plazo de Italia se han hecho más visibles: el país tiene un problema de crecimiento crónico y se espera que la deuda siga bien por encima del 100% del PIB durante años. La cuenta de intereses de Italia superará el 10% de los ingresos estatales este año, frente al 6% en el caso de España, según Moody's.

Los diferenciales de ambos podrían seguir reduciéndose si los inversionistas comienzan a deshacer las posiciones a largo plazo. Gracias a las crecientes rentabilidades, la deuda italiana ha vuelto al 0,5% este año, frente al 2,1% en el caso de España, según datos de Bank of America-Merrill Lynch. Esto está poniendo a prueba la paciencia de los inversionistas cuando a Italia aún le queda por captar casi la mitad de su financiación total de 222.000 millones de euros para el año; España sólo tiene que captar 40.000 millones de euros más.

Los responsables de políticas monetarias de la eurozona deberían tomar nota: cualquier pérdida de confianza en Italia sería realmente alarmante.

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