jueves, 24 de noviembre de 2011

¿La palabra de la eurozona sería su bono?


[smeuros]iStockPhoto
La crisis del euro ya ha generado cambios políticos espectaculares dentro de los estados miembro. ¿Generará esto también cambios radicales en la relación entre los estados miembro? La Comisión Europea ha establecido tres opciones para la creación de "bonos de estabilidad" que transformarían la naturaleza de la eurozona y podrían dar a Europa la mejor y única opción restante para escapar de la crisis. Pero sin una reforma política de amplio alcance, estos eurobonos no son un punto de inicio. La eurozona no tiene mucho tiempo para decidir si dar el paso.
La necesidad de bonos euro es evidente en sí misma. Los inversionistas han perdido confianza en el mercado de deuda soberana de la zona euro; la liquidez se está evaporando y es poco probable que vuelva. La creación de un mercado de bonos euro más profundo eliminaría los riesgos de liquidez, de créditos y cambiarios. Los países con alto nivel de deuda obtendrían acceso a un financiamiento más barato, lo que haría ceder las preocupaciones relacionadas con la solvencia. Los bancos obtendrían acceso a colaterales de alta calidad, lo cual contribuiría a reducir las preocupaciones relacionadas con la solvencia. También obtendrían financiamiento más económico dado que su propia deuda tendría un precio en nuevos bonos. El euro ganaría una mayor reputación como moneda de reserva mundial, y así se elevarían las inversiones en la eurozona.
Pese a ello, los obstáculos para crear bonos euros son inmensos. Alemania no los descarta por completo -de hecho, parecen el resultado lógico del proyecto europeo- pero sólo una vez que la eurozona haya adoptado férreas políticas fiscales y que los estados miembro hayan tomado las medidas necesarias para transformar sus economías. Ello requerirá una transferencia sustancial de soberanía para garantizar que las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que fueron diseñadas para impulsar al bloque monetario, no sean violadas nuevamente.
La comisión propuso el miércoles nuevas reglas para una mayor supervisión y escrutinio de los presupuestos nacionales. Pero estas no tendrían el alcance suficiente para Alemania, dado que la comisión, en sus esfuerzos por evitar cambios al tratado, no ha propuesto permitir que las autoridades de la eurozona veten los presupuestos nacionales.
Además, una modificación al tratado es inevitable si la eurozona quiere adoptar cualquiera de las dos propuestas más radicales que hacen a los estados miembros responsables por las deudas de los otros -con lo que se viola la normativa existente de "no rescate".
Un cambio en el pacto podría tardar al menos un año en ser implementado, dado que debe ser ratificado por cada estado miembro. Debido la pérdida de soberanía nacional que esto implica, seguramente generaría peticiones de una democracia y responsabilidad mucho mayor a nivel europeo, ya sea mediante el Parlamento Europeo o una presidencia electa, lo que añadiría un nuevo nivel de complejidad.
¿Significa esto que el euro está condenado al fracaso? No necesariamente. Un compromiso inequívoco de aceptar una completa unión fiscal y monetaria todavía podría calmar a los mercados -pero sólo si el BCE lo toma como su clave para una gran intervención mientras tanto. Considerando la velocidad en la que los mercados se están desenvolviendo, la eurozona tiene semanas en vez de meses para tomar una decisión.

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