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lunes, 5 de diciembre de 2011

PLAN MERKEL-SARKOZY: ¿MÁS CARO EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD?

Publicado: 05 dic 2011 

¿Qué futuro tendrá la Eurozona? ¿Serán tiempos estables o convulsos? En estos días, los líderes de la Unión Europea analizan las medidas para sacar al euro de la crisis, pero según los expertos, no llevarán "más que al desastre de la economía del conjunto europeo".
En medio de una semana tensa, con reuniones anticipadas y acalorados debates de los jefes de los gobiernos europeos, finalmente se celebrará del 8 al 9 de diciembre la Cumbre de la UE en Bruselas, encuentro que ya se considera el parteaguas de la moneda europea.
De cara a esta reunión, los líderes de las dos economías más grandes de la Eurozona, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy se reunieron este lunes en París para definir el rescate de la zona euro.
Hace unos días, ambos países anunciaron que presentarán un plan franco-alemán para estabilizar la crisis de la deuda soberana en la Eurozona. Aunque analizaron las futuras reformas desde varios puntos de vista.
Asimismo, la canciller alemana declaró que la crisis del euro no tiene una solución simple: "necesitaremos años para salir de esta situación". Por su parte, el presidente francés insistió en "realizar las reformas, pues si Europa no cambia rápido, la historia del mundo se escribirá sin ella".
No obstante, pese a la diversidad de posturas, Francia y Alemania se muestran firmes en cambiar los acuerdos de la Unión Europea y reforzar la disciplina fiscal para mantener la moneda única, que actualmente incluye a 17 países.
"Realmente están de acuerdo en las medidas y no tienen ninguna intención de cambiarlas. Desde ese punto de vista, lo que vemos es que van a seguir intentando insistir en la misma dirección y ese camino no lleva más que al desastre de la economía del conjunto europeo", opina el economista Mikel Noval.
Sin solución duradera
¿Qué medidas proponen los dos líderes para asegurar la estabilidad de la UE?
En primer lugar, se trata de hacer cambios fundamentales en los Tratados europeos, como transformar la unión monetaria en una fiscal. Con estos cambios los países de la zona obedecerán a Bruselas en cuanto al establecimiento de su política presupuestaria y fiscal. Además, la UE podría sancionar a los estados que no cumplan con las reglas de control del gasto público.
La creación de esta unión fiscal permitiría no solo luchar más efictivamente con la crisis en Europa, sino también acelerar el proceso de integración europea, según Angela Merkel, la principal artífice del proyecto.
Al mismo tiempo, los economistas insisten en que los países que aprueben estas reformas, perderán su soberanía y el nuevo sistema presupuestario provocará la frustración de la Eurozona.
"Lo que está claro es que el euro es una moneda única en países que tienen situaciones económicas muy diferentes", explica Noval.
Según el analista, se puede comparar la situación con lo que ocurría hace 10 años en Argentina, cuando se planteaba la paridad del dólar y el peso argentino. "Eso se convirtió en una situación insostenible porque estructuras económicas muy diferentes, con situaciones económicas tan distantes hacían imposible mantenerse en esa situación".
En cuanto a la crisis actual, "evidentemente mientras no cambie la estructura económica, política, social y fiscal de la UE, el euro no es en sí mismo una solución duradera", concluyó.

jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Se parte Europa?: Francia y Alemania negocian la división de los países en 2 grupos


Alemania y Francia analizan desde hace tiempo una solución integral a la crisis. La iniciativa incluye la salida de varios países del euro. Se profundiza la idea de la "Europa a dos velocidades"                                  

¿Se parte Europa?: Francia y Alemania negocian la división de los países en 2 grupos
Altos funcionarios y expertos de los Gobiernos de Nicolas Sarkozy y Angela Merkel aceleran las gestiones para formar un núcleo duro dentro del euro. 

La gravedad de la crisis de la deuda soberana desató todas las alarmas de Berlín y París, que están dispuestos a todo para superar la crisis. 

De acuerdo a lo publicado por el diario español El Pais, representantes de ambos Gobiernos habían consultado esta iniciativa al máximo nivel con los países más próximos al área del antiguo marco y del Benelux (Holanda, Bélgica, Luxemburgo), según fuentes conocedoras de estas conversaciones.

En los trabajos preparatorios se abordaron los aspectos fiscales con vistas a armonizar los principales impuestos y a la creación de un ministerio común para facilitar estas tareas, consigna El País. 

El impulsor de este movimiento es el presidente francés Nicolas Sarkozy, pendiente de las elecciones de la próxima primavera y sobre todo con la preocupación de no perder la calificación de triple A de su deuda soberana.

En estos trabajos preparatorios, París cuenta con la inestimable ayuda de ex altos funcionarios europeos para analizar los aspectos ligados a las necesarias reformas del Tratado, destaca El País este jueves. 

Otras fuentes apuntan a que en una primera etapa el núcleo duro del euro, que promueven Francia y Alemania, estaría formado por un total de nueve países entre los que se incluiría España, que en las últimas semanas ha ganado una notable credibilidad y se ha distanciado claramente de Italia.

París y Berlín estiman que solo deben compartir la moneda única los países que son capaces de mantener a rajatabla la disciplina fiscal.
En las últimas dos semanas, el presidente francés ya había dado algunos indicios de que el futuro pasa por un "núcleo duro" de la zona euro, y por una alianza estratégica reforzada del eje París-Berlín, informa El País. 

La última ocasión fue el martes, en Estrasburgo; hablando ante un grupo de estudiantes,Sarkozy dijo que la Europa a dos velocidades, con la zona euro avanzando más deprisa y de forma más integrada que el grupo de los Veintisiete, era el "único modelo posible" para el futuro.

Sarkozy abrazó hasta ahora todas las tesis alemanas sobre la solución de la crisis del euro sin chistar, pues sabe que se juega la posible pérdida de la calificación triple A, que Moody's puso hace tres semanas en cuarentena, destaca El País.

Durante la entrevista televisiva en la que Sarkozy explicó a los franceses los resultados de la última cumbre de Bruselas, sus alabanzas a la solidez y el rigor de "los amigos alemanes" fueron continuas, y enunció que la estrategia para sacar a Europa del pantano pasaba por cumplir las condiciones del pacto de estabilidad y por reforzar aún más los vínculos con Berlín. 

"Juntos formaremos un gran equipo que partirá a la conquista de nuevos mercados",llegó a afirmar.

Entre promesas de ilimitada prosperidad, Sarkozy hizo saber también aquella noche, si bien de forma más colateral y elusiva, que los dos países habían decidido coordinar y armonizar sus leyes financieras y sus presupuestos. 

Dada la posición de fuerza de Alemania, el reconocimiento implica que las cuentas y las reformas francesas van a ser vigiladas desde este momento por Berlín, que por cierto ayer mismo felicitó oficialmente al Elíseo por el anuncio de las medidas antidéficit aprobadas por París este lunes.

La oposición de izquierda y diversos analistas subrayaron en los últimos días que Francia es cada vez más dependiente de Alemania, y algunos medios como Le Monde han señalado que Sarkozy parece haber optado por olvidar sus ambiciones de liderar el sur de Europa para echarse en brazos de la canciller Merkel. 

Todo, con la idea de salvar la triple A y poder presentarse a las presidenciales en abril con alguna garantía de ser reelegido. Como dijo el propio Sarkozy durante un receso en Bruselas: "Si perdemos la triple A, estoy muerto".

Según El País, la iniciativa de Merkel y Sarkozy provocó una lógica irritación al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, que vio cómo a medida que ganaba fuerza el directorio franco-alemán, la Comisión iba perdiendo relevancia.

Barroso reaccionó finalmente ante la peligrosa deriva de división interna de la UE, que se llevaría por delante medio siglo de método comunitario. 
Barroso eligió como escenario para su toma de posición la Fundación Adenauer de Berlín y una fecha triplemente emblemática: el fin de imperio alemán que significó el final de la I Guerra Mundial en 1918; la noche de los cristales rotos contra los judíos en 1938 y la caída del muro de Berlín en 1989, detalla el diario español. 

El presidente de la Comisión se postuló frontalmente contra la Europa a dos velocidades que impulsa el directorio de Merkel y Sarkozy.

Barroso advirtió que "una unión dividida no funcionará". A su juicio esto se aplicaría a "una unión con un núcleo integrado y una periferia desconectada; una unión dominada por un malsano equilibrio de poder o un tipo de directorio". Para Barroso todos estos supuestos "son insostenibles y no funcionarán a largo plazo".

En este contexto, el ex primer ministro portugués aseguró que la Comisión "defenderá tenazmente su papel como garante de los intereses de todos los Estados miembros y de la integridad del mercado único y de la moneda única". 

Y recordó que solo dos Estados tienen el derecho a no adoptar el euro (Reino Unido y Dinamarca) y que según los Tratados establecen que el acceso al euro "es una obligación y no un derecho".

También manifestó su rechazo a la división de la zona euro el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quien manifestó que "el objetivo es mantener unida la eurozona, con todos sus 17 miembros a bordo".

Barroso presentará varias medidas antes de fin de mes, entre las que destaca la profundización de la vigilancia presupuestaria. 
La nueva regulación permitirá "a la Comisión y al Consejo examinar los proyectos de presupuestos nacionales y adoptar una opinión sobre ellos antes de su adopción por los Parlamentos nacionales, exigiendo una segunda lectura en casos graves".

Además "la Comisión controlará la ejecución del presupuesto y si es necesario sugerirá enmiendas a los largo del año", según detalló el presidente.

Igualmente significativa será la presentación de un Libro Verde sobre la creación de eurobonos, una iniciativa reclamada por numeroso dirigentes europeos de la mayoría de partidos. Se tratará de unos "bonos de estabilidad" que estarán "diseñados de manera que compensarán a aquellos que cumplen las normas y no lo harán a los que no las cumplen", concluye El País.